Érase una vez un hombre llamado Eusebio, tenía una frutería muy grande. Por lo que no estaba muy pendiente de toda la fruta que había en el establecimiento.
Al día siguiente, todo bien por aquí, todo por allá, y...¡aiiii! ¡Dios mío! pero si hay una macedonia de frutas, y yo lo la he hecho. Intranquila, le pregunta a su marido, -¿has hecho tu la macedonia de frutas? El le contesta, yooo, que va, si sabes mujer que las frutas mezcladas no son lo mío.
Ya se estaban volviendo locos, y pensaron, en quedarse a dormir en la tienda, así verían lo que pasaba. Pero se durmieron, y despertaron a media noche, de repente vieron como las frutas y verduras, bailaban, cantaban, se comían unas a otras. Al día siguiente fueron al médico, y el les dijo que mas imposible que eso no había nada. Y les mandó unas pastillas, pero ellos lo seguían viendo, y finalmente. Acabaron en un manicomio.Pero todo era cierto, así que si veis frutas que hablan, canatan, ríen y se cocinan solas. No los digáis a nadie, que os toman por locos. Y a nadie le gusta acabar así.
NATALIA RUIZ ARIAS
2 comentarios:
Un cuento muy bonito.
Hay algunas erratas pero muy bien el contenido.
La interjección "¡Ay, Dios Mío!" se escribe con y griega.
Espero que tengas suerte en tu exposición del jueves. En tu entrada siguiente has hecho un buen resumen de lo que vas a hablar. Ya lo comentaremos en clase.
Exelente cuento muy entretenido.
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